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  • Oscar Fuentes Arquitectos

Práctica serial (Introducción)

Actualizado: ene 22

Por Martín Ibarlucía*


Seguramente muchos de los aquí presentes conozcan a Oscar Fuentes por su labor en la Escuela, por su tarea docente y su valiosa colaboración en los años en que comenzó a armarse la Carrera de Arquitectura. Y seguramente algunos conocerán su obra, que ha sido parcialmente publicada en diversos medios a lo largo de estos años. Esta presentación es una oportunidad para que podamos ver en su conjunto la obra de un arquitecto muy prolífico y sumamente activo, que no solo ha podido desarrollar una arquitectura de valioso rigor, sino también una intensa labor en el ámbito académico, contribuyendo a la valoración del campo teórico tanto a través de sus escritos como de su colaboración en diversas publicaciones especializadas.

Aunque Oscar ha desarrollado su carrera profesional trabajando casi siempre solo, también ha realizado, a través de los años, numerosas colaboraciones con otros arquitectos, que, como él mismo reconoce, han influido fuertemente en su formación y en sus modos de hacer arquitectura, obligándolo a desarrollar una forma de proyectar capaz de ser colaborativa y comprometida a la vez. Le preguntaba hace unos días, si en esta práctica tan múltiple y diversa él podía definir una línea de trabajo o reconocer algún un hilo conductor que le diera coherencia. O si había que entenderla de una manera más evolutiva, en la que la sucesión de obras y trabajos va construyendo una práctica que con el correr del tiempo se va superando a sí misma. Me contestó que él siempre había creído en la necesidad de hacer una arquitectura que se construya a través de argumentos. Había desconfiado siempre de aquellas arquitecturas hechas sobre búsquedas demasiado personales, que remiten siempre al autor y que al final no abren nuevos caminos que puedan ser seguidos por otros. Una arquitectura de argumentos es una arquitectura que construye discurso, que confía y busca una racionalidad en el hacer, y que valoriza lo transmisible y lo generalizable en la práctica disciplinar.

La arquitectura de Oscar Fuentes construye discurso alineándose con algunas tradiciones de la arquitectura misma, estableciendo continuidades y apropiaciones, y reinterpretando las formas de esas tradiciones. En su obra ha demostrado siempre un marcado interés por la técnica, por los aspectos primarios de la construcción y por la confianza en su potencial expresivo, sin apelar a soluciones retóricas o al preciosismo en el detalle. Forma parte de una tradición que entiende las limitaciones y los condicionamientos programáticos como material de trabajo, que reinventa a partir de ellos sus propios problemas, y que los usa para construir un discurso sobre el quehacer disciplinar. De ahí su interés por las limitaciones de los códigos, por la búsqueda tipológica y por el valor de lo utilitario en el desarrollo del proyecto.

Me interesa de esta práctica, que amenaza por momentos con estoicismo, la presencia en la búsqueda de una arquitectura que no esté centrada en la imagen, y que rehúya, desde su impronta simbólica o expresiva, a constituirse en un simple objeto de consumo. Y me interesa ese discurso porque se desarrolla desde una perspectiva estrictamente disciplinar.

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*Martín Ibarlucía es Arquitecto de la Universidad de Buenos Aires, Master of Architecture Design de Harvard University Graduate School of Design. Profesor Titular de la Cátedra de Arquitectura y Estudios Urbanos de la Universidad Torcuato Di Tella. Socio titular del estudio Rohm-Ibarlucía Arquitectos, en Buenos Aires.

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El paisaje como discurso y la tecnología como sistema.

OF enfoca la organización al revés, interiorizando la organización del territorio y “trabaja(ndo) con la tierra que sale de la obra como material”, según la sistematización de procesos naturales, como el drenaje de agua o la reutilización de las tierras de relleno. Consiste en un proceso de descripción performativa de la organización natural para convertirla en sistema director del proyecto. Parece un acercamiento fundado en ideas primitivas –como “cambiar la topografía del terreno para tomar el agua que venía del sector más alto, tomar el agua de las acequias, moverla por el suelo del parque y que, del resultado de todo ese movimiento de suelos, salga el proyecto” – pero es, en realidad, toda una estrategia respecto de las condiciones de la práctica –“un parque de estas características tenía que ser metropolitano” –, según discursos que se interiorizan como problemas de organización, y se sostienen sobre su racionalidad. La organización justifica decisiones proyectuales ambiciosas y se vuelve mecanismo de discurso.

Tipología y estructura combinatoria.

“No tengo mucho interés por la torre que se inserta en condiciones urbanas, sino más bien por la idea de combinación tipológica”. OF sitúa la relación con el contexto urbano en el seno de la tipología, que en su versión local, queda definida por la relación entre el perímetro y la planta –“las búsquedas tipológicas lo que hacen es mejorar la relación de la planta con el perímetro” y “tratan de optimizar(la): a mayor perímetro por planta, mayor eficiencia y calidad de las viviendas” –. Se trata de revelar estructuras, de “sacar elementos estructurales hacia afuera”, como cuando se intenta “independizar la fachada de las vigas”. La tipología, en cualquier escala, es el medio que permite operar desde dentro del contexto sin entenderlo como otra cosa, abstrayéndolo al mismo tiempo que refiriéndolo con un alto grado de especificidad operativa. “El momento histórico que más construyó, y que más aportó al desarrollo histórico, se apoya en una profunda investigación tipológica”. Más generalmente, su proyecto es el de construir ciudad a través del oficio mismo de hacer arquitectura, con una voluntad de la relación con un cuerpo de conocimiento histórico que, recapturado y vuelto contemporáneo, se redispone a la acción de construir.

Creación y serie.

“La definición de la arquitectura griega puede entenderse a partir de la definición de serie de las industrias contemporáneas, y el Partenón, como el epítome de esa serie”. “Los romanos son superiores a los griegos porque no necesitaban crear. Los romanos se apropiaban, los romanos desarrollaron la capacidad superlativa para apropiarse, para tomar los desarrollos de otras culturas y hacerlos propios. Los romanos eran constructores, no creadores, en la construcción tenían la capacidad de apropiarse”. OF plantea que “los arquitectos tenemos la capacidad de construir un discurso y de construir una arquitectura que tenga un valor, no voy a decir didáctico, pero sí de apertura de caminos y de continuidad” con otras prácticas en el futuro. En esta afirmación reside la idea de serie, que es “constitutiva y constructora de lo que es la arquitectura, también en sus partes”. La práctica se presenta de este modo como una serie de eslabones, donde lo que importa es lo siguiente, y no tanto a sí mismo. Pero esos eslabones son singulares, no solamente pasos hacia otros: de ahí su dialéctica interna. En su intención de generar tradición lo que genera es traición, y ataca sistemáticamente los escondites de la mediocridad, en la que el producto no tiene por qué asumir su propia responsabilidad como cosa. Por más romántica que sea la idea de seriación, mistificada por Loos y problematizada por Le corbusier, su práctica a la vez impulsa y se resiste, como ambas, a ella, y la secuencia serial se desdibuja en cada paso para definir su devenir. Si en el proceso de la serie pueden quedar omitidos los momentos álgidos, los accidentes y los cambios de paradigma, para suplirlo su práctica se inventa para sí la idea del “cruce de series”, se alimenta de los devenires de la industria, y se despliega como una continuidad errante.

Potencia, negociación, carácter y exposición.

“La industria de la construcción es una industria que puede llegar a ser profundamente coercitiva”. En OF la construcción está ligada a lo industrial, y redirige su coercitividad o absorbe su potencia en términos de carácter. Se alía con el “enemigo” –“me interesa que el edificio replicara el carácter industrial que tenían los docks” –. Eso lo pone frente a frente con el discurso de FC, utilizando ambos a la construcción como vehículo expresivo, pero en diferentes sentidos, el de la continuidad obsesiva desmitificante y el de la serialidad fanática desencantada, donde finalmente “no me interesaba estar en una práctica industrial en la cual yo no dominaba casi ninguna variable, donde todo es negociación”. En OF tanto la construcción como su sentido se revelan expresivamente con las figuras modernas, como el barco o el objeto industrial como representaciones del imaginario corbusierano en general, y por ello se topan con limitaciones de gestión de recursos o de normativa, problemas todavía demasiado contemporáneos para resistir ese heroísmo –“cada mes que pasaba se iban reduciendo los elementos prefabricados y se los sustituía por la construcción tradicional” –. Si su voluntad es, en principio, “igualar la lógica de la construcción a la lógica del edificio”, quizás sea por esa misma imposibilidad que, finalmente, extrae las columnas de las paredes, exponiendo la situación, y también liberándose de ella: “las columnas tienen ménsulas y las grandes vigas sostienen las losas, liberando por completo el plano de fachada”. La pregunta es: ¿qué significa ese plano?

Flexibilidad.

“Loos dice que el problema de la emergencia de las ciudades europeas, con la gran migración desde el campo, no podía ser resuelto con viviendas burguesas. La realidad de las personas que estaban migrando a las ciudades no era la del modo de vida burgués, con una administración organizada de su vida o un ingreso fijo. Yo planteaba que esa es la realidad que hoy tenemos en la vivienda social”. “Mi presentación a Elemental consistió en tomar la casa de un solo muro de Adolf Loos, que es el planteo de una patente, y ver de qué manera reforzar la posición centrada en que la vivienda no es un problema de arte, sino un problema de industria”. La técnica en OF está dirigida a la configuración o desarrollo de un espectro que va desde el prototipo industrial al tipo arquitectónico, enfocando sobre cuestiones que análogamente van desde la estructura a la estructuración, y desde la tecnología a la organización, pero que, en todos sus aspectos, elude cualquier forma de participación en un programa artístico, con el que solo encuentra una relación mediante la ética del diseño industrial. Se trata de técnica en el sentido moderno, ingeniería de los materiales y de las partes, desarrollo de sistemas flexibles que se ensamblan y se agregan, lógica de la pieza autónoma y del prefabricado, técnica que procura trascender lo subjetivo para producir series, en diversos sentidos, pocas veces figurativos.

Prototipo.

“La necesidad de armar un estudio solo hizo que me pusiera a investigar sobre las posibilidades tipológicas de los lotes de Buenos Aires. Tratar de trabajar con las normativas de más baja densidad, que eran las que menos presión tenían por los desarrolladores”. La relación entre tipología y normativa es estructural en el pensamiento de OF, es un modo de hacer, de relacionarse con la realidad despreocupándose de la heterogeneidad de materiales. La normativa es herramienta, no condicionante, mediante el tipo, y la práctica consiste en el trabajo de sus límites de posibilidad. La dureza de los proyectos a la vez desafía y reitera esos límites, retirándose de una ética de la transgresión por la transgresión. No puede reconocerse fácilmente el aporte de las cualidades universales ya que la alta abstracción y el orden superan siempre a la especificidad, pero hay una satisfacción en la burocracia normativa, una especie de lenguaje R2b1 que introduce una investigación cualitativa y global. “Este trabajo lo fui ejecutando a medida que iba desarrollando proyectos sobre terrenos en el aire, un montón de arquitecturas tectónicas pensadas para terrenos de 8,66 metros en R2b1. Lo que construía era rarísimo, era el prototipo”.

Teoría de la práctica serial.

“Me parece que la condición serial dentro de la arquitectura es constitutiva. Y es constitutiva no solamente en el conjunto de la obra, hoy creo que es constitutiva y constructora de lo que es la arquitectura, también en sus partes. Hoy una obra es serial no solamente en cómo se desarrolla la estructura arquitectónica, en cómo se desarrolla el sistema de fachada o en cómo se desarrolla la estructura circulatoria. Una obra puede estar cruzada por series, una obra puede ser muy compleja y muy abierta a estar cruzada por series. Y creo que ese es el modo en que los arquitectos tenemos la capacidad de construir un discurso y de construir una arquitectura que tenga un valor, no voy a decir didáctico, pero sí de apertura de caminos y de continuidad”.

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Selección, edición y comentarios de Anna Font y Ciro Najle.

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*En Archivos de Arquitectura, Modos de Práctica, Ciro Najle y Anna Font, Universidad Torcuato Di Tella, Buenos Aires, 2013.

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