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  • Foto del escritorOscar Fuentes Arquitectos

Concurso para estudiantes Summa/La Escuelita, 1983 / Students' Contest Summa/La Escuelita

Actualizado: 12 abr

Por Oscar Fuentes


Durante los años de la dictadura, un grupo de profesores que habían sido expulsados de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires (FAU-UBA) luego del golpe de Estado de 1976 -Justo Solsona, Rafael Viñoly y Tony Diaz- se unió a Ernesto Katzenstein para fundar un centro de enseñanza y discusión de arquitectura, que se llamó “La Escuelita”. Este centro era en realidad una manera de construir, durante esos años, un espacio de encuentro para los arquitectos de Buenos Aires. Sus cursos no tenían ninguna aspiración de revalidación académica y se dictaban con formatos muy libres, donde los cuatro titulares comenzaron dando sendos cursos y con los años se fueron sumando como titulares de los cursos otros arquitectos. El centro mostró también los contactos internacionales de sus miembros y allí uno podía escuchar figuras de la talla de Aldo Rossi, Manfredo Tafuri o Rafael Moneo. La producción llevada adelante en el centro en sus primeros cinco años fue publicada en un libro editado en el año 1981 y con la vuelta de la democracia se tomó la decisión de cerrarlo para que sus miembros y alumnos -estos mayormente ya arquitectos- se integraran a la FAU-UBA, ahora en su era democrática.

Y justamente en el año final de la dictadura, 1983, La Escuelita organizó un concurso de estudiantes para desarrollar el proyecto de una casa unifamiliar en un complejo lote del barrio de Palermo, frente a la Iglesia y la Plaza de la Guadalupe. El concurso tuvo una importante repercusión entre los estudiantes (era una gran oportunidad para quienes se estaban formando en la Universidad comandada por la dictadura), tenía de jurados a Justo Solsona, Tony Diaz, Clorindo Testa y Lala Mendez Mosquera, se anunciaba la exposición de los ganadores en una conocida galería de arte (Praxis) y la publicación en la revista Summa (de la que Mendez Mosquera era directora), y tuvo -quizá gracias a todo esto- presentaciones muy notables, especialmente dos de ellas.

Las propuestas de Enrique Cadaveira (primer premio), y de Guillermo Sitler (primera mención), causaron una gran sorpresa. Primero, las dos estaban realizadas con un grado de rigor y precisión poco comunes (incluso en el ámbito de La Escuelita, ya que si por algo se caracterizaban los trabajos de sus arquitectos-alumnos no era por estas cualidades). El modo en que estaban dibujadas además de ser muy similar (habían llevado adelante el trabajo juntos en La Truxa, un espacio de encuentro de aquellos terribles años, en este caso de alumnos), reforzaba estas características. Y también llamó la atención que siendo algunas de estas tan similares, fueran en cuanto a su estrategia frente al proyecto exactamente opuestos.

Lo que sorprendía no era solo la calidad de estos trabajos, teniendo en cuenta la condición de alumnos de sus autores, sino en su comparación con la arquitectura que se producía por aquellos años en la Argentina.

El proyecto de Enrique Cadaveira, que ganara el primer premio, despliega el programa en todo el terreno, organizando de manera muy articulada la interrelación de espacios exteriores e interiores. Tiene precisas referencias al Le Corbusier de los años ‘20, pero las toma para desarrollar un proyecto que hace de la promenade architecturale un uso muy porteño. Y sostengo esto porque el modo en que la casa se cierra al exterior (ver las fachadas casi ciegas) y organiza a partir del ingreso los espacios exteriores, tiene mucho que ver con cierta tradición de casas porteñas (que viene en realidad de otro cruce, el de las tradiciones española e italiana). Y no solo por la sucesión estratificada de espacios sino por su relación con los interiores. El modo que la casa se despliega por los bordes del terreno, organizando un sistema de patios con gran control en sus formas y proporciones, mucho tiene que ver con ciertas estrategias clásicas que los arquitectos eclécticos de principios del Siglo XX usaban en la ciudad para poder adaptar los esquemas clásicos a las formas estrechas de las parcelas urbanas. Por otro lado, el rigor de las unidades espaciales exteriores -y su organización axial que incluye perspectivas hacia la plaza- contrasta con la organización rotativa de los espacios interiores, que eluden el poché tradicional de las casas neoclásicas. De esta forma los interiores toman las deformaciones de los límites del terreno para definir sus espacios.

También puede decirse que buena parte del volumen de la casa cumple función de poché para garantizar la forma de los patios. Este cruce de organización por composición para los exteriores y estrategias modernistas para la organización del cuerpo de la casa, (axialidad para los primeros, rotación y quiebres constantes para los espacios interiores), muestra una madurez de parte del autor poco común frente a los esquemáticos proyectos (al menos en las casas) llevados adelante por muchos arquitectos de aquel momento.

Al prestar atención al manejo de ciertos detalles apenas esbozados por lo escueto de la entrega -el muro que divide el patio del frente, el corte del bloque principal para conectar los patios frontal y trasero, ciertos estilemas como la pared curva de la entrada-, al modo en que se definen los espacios y la crudeza con la que se resuelve el lenguaje de la casa, se hace evidente una cultura arquitectónica inaudita en el panorama de Buenos Aires de aquellos tiempos (y que debemos reconocer que mucho no ha cambiado).

El proyecto de Guillermo Sitler, que recibiera la primera mención no puede ser más opuesto. Toda la casa es resuelta en un único cuerpo que atraviesa el terreno sobre el eje perpendicular al frente de la ochava. El resultado es un objeto que conforma dos espacios exteriores laterales equivalentes (la única diferencia serían las perspectivas) que ni menciona en las referencias, un tercer espacio exterior trasero (al que sí llama patio), de forma triangular, y un cuerpo principal absolutamente cerrado sobre sí mismo, que le permite una organización interior muy ajustada (de hecho al dibujar las plantas, solo incorpora como espacio exterior a este patio triangular). La organización adoptada es tan rigurosa que basta ver el modo de acceso al garage para reconocer el modo en que el autor prioriza todas las decisiones. Este volumen -extremo en su rigor y abstracción- se abre hacia el exterior en apenas ciertos puntos, que no reducen en nada su enigmático carácter. Todo el proyecto tiene evidentes influencias del primer Mario Botta (el más corbusierano) pero la extrañeza de un objeto de estas características implantado en un terreno urbano de Buenos Aires, le otorga un carácter único.

La crítica del jurado -firmada por Tony Diaz- hizo justicia de estos valores, con una clara referencia al valor de los concursos como oportunidad para construir discurso arquitectónico de manera comparativa, una de las principales herramientas en la definición del mismo, extrañamente desvalorizada por estos tiempos (la necesidad de parecer excepcional niega esta magnífica herramienta). El impacto de estos proyectos quedó solo en algunos de los que por aquellos años estábamos en la facultad y la influencia que tuvieron fue mucho menor que la que deberían haber tenido.

La Escuelita cerró sus puertas poco después de este concurso, sus miembros se fundieron en el conjunto de arquitectos que se incorporaron a la Universidad pública, y su experiencia pronto se convertirá en otra tesis de doctorado.



*En Revista 1:100 número 37, marzo 2012, pp 76-79.



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During dictatorship years, a group of teachers who have been dismissed from the School of Architecture of the University of Buenos Aires (FAU-UBA) after 1976 Coup d'etat -Justo Solsona, Rafael Viñoly and Tony Diaz- joined Ernesto Katzenstein to found an architecture debate and teaching facility called “La Escuelita” (The School). In fact, this facility was a way to create a meeting point for Buenos Aires architects in all those years. Courses were not aimed for credit transfer purposes, and were taught with free formats, where the four regular teachers started teaching their courses and, year after year, other architects were included to teach courses.  This facility also included international contacts among its members, where one could hear names such as Aldo Rossi, Manfredo Tafuri or Rafael Moneo. The production of the facility in the first five years was published in a book prepared in 1981 and, with the return of democracy, it was decided to be closed so that members and teachers, who were most architects, could be admitted to FAU-UBA, now in a democratic era.

And in 1983, the final year of dictatorship, La Escuelita organized a contest for students to develop the project of a single family home in a complex lot in Palermo, in front of the Church and Plaza de la Guadalupe. This contest was very popular among students (it was a great opportunity for those studying at a University taken over by dictatorship). Among the members of the jury were Justo Solsona, Tony Diaz, Clorindo Testa and Lala Mendez Mosquera, and the winners were revealed at a well known art gallery (Praxis) and it was published in Summa magazine (directed by Mendez Mosquera), and had -perhaps because of this- very important presentations, particularly in two cases.

 

Proposals presented by Enrique Cadaveira (first prize), and Guillermo Sitler (honorable mention), were a big surprise. Firstly, both were performed with a degree of rare stringency and accuracy (even for La Escuelita environment, as works performed by architects-students did not exhibit these features). Even though the drawing technique were very similar (they had performed works together in La Truxa, a meeting point in those years, in this case students), it reinforced these features. It was also surprising to observe that although some of these were so similar, they were exactly opposite in terms of strategy.

 

Taking into consideration the fact that the authors were students, not only the quality of these works was surprising, but its comparison with the architecture in those years in Argentina.

 

Enrique Cadaveira project, first-prize winner, shows the program on the whole land, with a very articulated organization of the interrelation of external and internal spaces. He shows accurate references to Le Corbusier of the 20s, but he develops a project that makes a very Buenos Aires style of promenade architecturale. And I say this because the way the house closes to the outside (fronts are almost blinded) and external spaces are organized from the entrance is very similar to a specific tradition of Buenos Aires houses (which in fact comes from another mixture, Spanish and Italian traditions).  Not only do we see a stratified succession of spaces, but a relationship with internal spaces. The way the house extends through land borders, organizing a yard system with great control of shapes and proportions, is closely related with certain classic strategies that eclectic architects of the beginning of 20th Century used in the city to be able to adapt classic sketches to narrow shapes of urban parcels. On the other hand, the exactitude of external spacial units, and its axial organization comprising perspectives towards the square, contrasts with rotating organization of internal spaces, avoiding the traditional poché of neoclassical houses. This manner, internal areas adopt deformations of land limits to define their spaces. It could also be said that a good part of the house volume operates as poché to ensure the shape of yards. This mixture of organization by composition for external areas and the modern strategies for the organization of the house body (axiality for the first case, rotation and constant breakdown for internal spaces) shows a rare maturity of the author with respect to schematic projects (at least in houses) offered by many architects in that time.


When we pay attention to the management of certain details that have been hardly shown due to the brief delivery - the wall dividing the front yard, the main block cut to connect front and back yards, certain styles such as curved wall at the entrance, and the manner spaces are defined and the rawness employed to solve the house language, an unprecedented architectural culture is evident in Buenos Aires landscape of those days (and we should recognize that it has not changed much).

 

Guillermo Sitler project which received an honorable mention cannot be more different. The whole house is solved in a single body passing through the land on the perpendicular axis on the chamfer front. The result is an object making up two equivalent lateral external spaces (the only difference would be perspectives), not to mention references, a third external space at the back (called yard), triangular, and a completely closed main body, enabling a very adjusted internal organization (in fact, when drawing grounds, only this triangular yard is incorporated as external space).  The organization adopted is so strict that it is only sufficient to see the way of access to the garage to recognize how the author prioritizes all decisions. This volume - extreme in stringency and abstraction - opens to the outside in hardly a few points, which do not reduce their enigmatic character at all. The project is evidently influenced by the first Mario Botta (the closest to Le Corbusier), but the odd nature of these features implanted in Buenos Aires land gives it a unique character.

 

Jury critic, signed by Tony Diaz, made justice of these values, with a clear reference to the value of contests as an opportunity to build an architectural speech in a comparative manner, one of the main tools in its definition, strangely undervaluated in these years (the need of looking exceptional denies this magnificent tool). The impact of these projects remained only on some of us who were at college in those years and the influence was much lower than they should have exercised.

 

La Escuelita closed shortly after this contest, its members joined the group of architects that incorporated to public University and it experience will become a doctoral thesis.



Translated by Josefina Lasheras






















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